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¿Qué es Tu Oficinista?

  

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Tu Oficinista nació de un gran cambio, de la necesidad de adaptarse a un mundo que ya no funcionaba de la misma manera. Por esa razón, este proyecto siempre estuvo destinado a transformarse en una poderosa herramienta de cambio para autónomos, empresarios y, en general, personas que luchan cada día por sacar adelante su negocio.

Si nos pidieras resumir en una sola frase lo que hacemos por ti, sería esta: “Nos ocupamos de todas las tareas auxiliares y administrativas para ahorrarte tiempo, dinero y preocupaciones”. Esto ya es decir mucho, pero si te sabe a poco, deberías consultar nuestros servicios.

Si eres uno de esos valientes que ha decidido abrirse paso como emprendedor, tienes toda nuestra admiración y respeto: es el tipo de decisión que te cambia la vida. Y de todos los retos que esto supone, enfrentarse a las cuestiones administrativas y burocráticas puede llegar a ser como estrellarse contra un muro.

De hecho, da igual en qué fase se encuentre tu negocio, si empiezas desde cero o estás intentando crecer y expandirte: vas a necesitar a alguien que se ocupe de tratar con los bancos, con Hacienda, con los proveedores, los clientes, la Seguridad Social, las Administraciones Públicas…

Por eso estás aquí y, sinceramente, entendemos que te preguntes por qué elegirnos a nosotros. En el fondo, todos queremos lo mismo: alguien en quien poder confiar plenamente, tanto a nivel humano como profesional. Sentirte seguro, dormir tranquilo, contar con un apoyo firme. Y, a poder ser, pagar sólo lo necesario. Si quieres saber nuestra opinión, tener todo esto es posible y no deberías conformarte con menos.

¿Quién está detrás?

Me llamo David Gallego y en 2013 mi vida dio un vuelco que me sacó de una rutina tranquila y sin sobresaltos para acabar creando y dirigiendo esta empresa. Pero mentiría si dijera que soy el único fundador de Tu Oficinista: mis dos hijas, que decidieron venir a la vez a este mundo tan extraño y cambiante, fueron la energía que puso en marcha toda esta maquinaria. Aún no habían nacido cuando mi mujer fue despedida por tomar la decisión de ser madre y yo vi reducida a la mitad mi jornada laboral. Y es que, hasta cuando lo haces todo bien, las cosas se pueden torcer.

Durante los últimos años, mi jefe hizo un gran esfuerzo por mantenerme en plantilla a pesar de tener cada vez menos trabajo. Hasta tal punto que llegó un momento en el que con tal de no prescindir de mí, me pagaba por no hacer prácticamente nada, pero eso acabó siendo frustrante, y no sólo para él, sobretodo para mí. Fue entonces cuando la idea empezó a tomar forma en mi cabeza…

¿Y si Dioni (que así se llamaba) pudiera contar con mis servicios, pero sin soportar todas las cargas económicas que yo le estaba generando y que él ya no podía afrontar

A esto se sumó el hecho de que antiguos clientes y proveedores me preguntaban si podría dedicar algunas horas de mi tiempo libre a llevar sus asuntos, puesto que sus ingresos no les permitían contratar a nadie y ellos carecían de tiempo o conocimientos para ocuparse personalmente. La idea de negocio tomaba forma, como un puzzle al que le van faltando pocas piezas, y todo se reducía a arriesgase, dar el salto y apostar por ella.

De alguna forma, yo ya sabía que ahí estaba el futuro que quería para mi mujer y mis hijas, la vida que deseaba para nosotros. Pero cuanto más real se hacía la posibilidad, más miedo tenía yo de fracasar: de que todo saliera mal, de que no funcionase, de tener que abandonar y defraudar a los que me apoyaban…

De repente, volvía a sentirme como un niño, como cuando jugaba a dirigir empresas y a salvarlas de la ruina enfundado en los trajes de mi padre. Aquel niño que llevaba el recuento de las golosinas que compraba en hojas de Excel y ayudaba en lo que fuera para poder comprarse esos bolígrafos "de mayores" que tanto le gustaban. Pero también aquel al que le dieron dos días de vida al nacer y se negó a aceptarlo. En cuanto comprendí que el fracaso no era una opción, dejé atrás el miedo y me reconcilié con ese optimista que he sido siempre: tuoficinista.es había nacido.

Lo que pasó después te lo puedes imaginar, así que no te aburriré con los detalles. Aunque sí te diré, por si te pica la curiosidad, que Dioni es ahora mi cliente: desde que tiene contratado el servicio de Asistente Virtual con Tu Oficinista ambos hemos salido ganando. Y no sólo nosotros; también la gente que forma parte de mi equipo y los demás clientes, autónomos y empresarios que han decidido cambiar el modo tradicional de hacer las cosas por uno que funciona mejor y cuesta menos.

Ellos mismos podrán contarte su experiencia mucho mejor que yo.

Y ahora, nos faltas tú…

Hemos tratado de llenar esta página web con toda la información útil que te ayude a saber quiénes somos, qué hacemos y cómo trabajamos. Nos hemos esforzado por hacerla amena y fácil de entender para que no pierdas ni un minuto de tu valioso tiempo y, sobre todo, para que te sientas cómodo con nosotros.

Pero lo que de verdad no gustaría es que te pongas en contacto con nosotros. En serio: queremos conocerte, saber cuáles son tus problemas, tus deseos, tus necesidades y poner a tu servicio todo lo que sabemos.

Cuéntanos, ¿qué te preocupa?

Contacta con nosotros y empieza a notar la diferencia!!




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